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Modelo estático o geoquímico del interior de la Tierra

El modelo geoquímico divide el interior de la Tierra en zonas que tienen diferente composición química y características físicas. Por ello, cada una tiene diferentes propiedades por lo que las ondas sísmicas reaccionan diferentes con cada zona. Este modelo, también denominado composicional o estático, divide la Tierra en tres capas principales, la corteza, el manto y el núcleo. Los límites donde cambia la composición se llaman discontinuidades. 

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Corteza

Es sólida, rígida y delgada. Tiene entre 70 km y 6 km de espesor. Formada por silicatos. Hay dos tipos: la continental (menos densa y menos gruesa, rocas tipo granito y andesita) y la oceánica (más densa y delgada, basaltos y gabros). Entre el manto y la corteza es la discontinuidad Mohorovicic (Moho) en la que hay un aumento brusco de las velocidades de las ondas P y S. 

Manto

Es la capa más voluminosa que representa el 80% de la Tierra. Formada por rocas con mucho hierro y magnesio. Llega hasta los 2900 km de profundidad y tiene dos partes separadas por la discontinuidad de Repetti (las ondas P y S aumentan la velocidad), son: el manto superior (más cercana a la corteza) y el inferior (más cercano al núcleo). Se separa del núcleo con la discontinuidad de Gutenberg donde las P sufren un descenso brusco en la velocidad y las S desaparecen. 

Núcleo

Llega hasta los 6378 km y es la única capa no rocosa. También tiene dos capas que se separan por la discontinuidad de Lehman, donde las ondas P aumentan de velocidad. Las dos capas son el núcleo externo (líquido) y el interno (sólido y muy denso). 

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